¿Por qué?
Esta práctica es definitivamente un ejemplo de enseñar
algo que necesitas aprender: he estado trabajando en un montón de tareas
últimamente con pocas oportunidades de descansar. (Me consuelo pensando que el montón
disminuye bastante más rápido que lo que se llena con nuevas tareas)
A veces puedes realmente sentir lo que debes hacer al
darte cuenta qué te pasa cuando no lo haces. “No lo hagas” eso es: anda más
despacio, rebobina, recarga, levanta los pies, sácate una carga, sencillamente
cálmate. Cuando no descansas, te desgastas, te agobias y comienzas a correr sin
sentido. Así no sirves mucho para ti ni para los otros.
Pero cuando descansas tienes más energías, más
claridad mental, resiliencia para las cosas difíciles, paciencia y un
sentimiento de cuidado hacia los otros.
Le prometí a mi esposa que esta sería la Una Sola Cosa
más rápida que he escrito ¡Porque necesito descansar!
Y tú también.
¿Cómo?
Sé sincero contigo respecto a la cantidad de tiempo
que realmente descansas- fuera de dormir-: No cumplir nada, no planificar nada,
no ir a ninguna parte. El tiempo en que no haces absolutamente nada, con una
sensación de relajo y calma. Sin estrés, sin presión, nada que te pese en el
trasfondo de tu mente. Sin sentido de cosas inconclusas. Totalmente en reposo.
Probablemente muy poco tiempo, si eres como yo.
También reconoce en ti cualquier creencia o temores poco
razonables acerca del descanso. Por
ejemplo, que si descansas vas a perder tu ventaja, las cosas se van a caer a
pedazos, vas a desilusionar a las personas, o que otros te juzgarán.
Imagina ahora un amigo amable, sabio y sin miedo
mirando sobre tu hombro y sabiendo lo poco que descansas y tus “razones” para
no descansar más. ¿Qué te diría? Igualmente escucha lo que dice tu voz interior
sobre ti y el descanso. ¿Qué te dice esa
voz suave y tranquila?
Imagina el beneficio para ti y los demás si escuchas
el apoyo y sabiduría de tu querido amigo y tu ser interior.
Luego comprométete con lo que te hace sentido y
organiza tu agenda en una dirección más relajada, rehusando agregar más tareas
a tu propio montón, tomando más pausas, o simplemente ayudando a tu mente a
estar menos ocupada con el cotorreo, con quejas sobre ti y los otros, o con luchas
internas.
Por ejemplo:
Cuando recién despiertes, trae a tu mente tu propósito
fundamental en la vida, cualquiera que sea, y descansa en tu sensación corporal
de este propósito, entregándote a él, como descansando en la corriente cálida y
arrulladora de un gran río.
Durante las horas de comida detente por medio minuto
antes de empezar a comer.
Toma conciencia de aquel pequeño espacio entre el
final de una inhalación y el comienzo de una exhalación (o viceversa). Cada día,
de tiempo en tiempo, presta atención a ese espacio y descansa en él.
Cuando termines una tarea, descansa por unos segundos
o más antes de comenzar la siguiente.
Prométete tomar un minuto o más cada día para sentarte
en silencio y permanecer presente contigo mientras no haces nada. (Esto es un
tipo fundamental de meditación)
Cada día ten horas establecidas para no hacer nada –
no estar haciendo nada y no estar disponible para nadie.
Entrena tu mente en descansar al menos en forma
ocasional. Di a ti mismo que puedes preocuparte/ solucionar un
problema/refunfuñar más tarde.
El cerebro/mente
es como un músculo (por ejemplo, al usar la fuerza de voluntad consumes glucosa
extra tal como cuando levantas pesas) y necesita dejar de trabajar en algún momento
para reponerse y reconstruirse.
Y cuando
descanses, sumérgete en sus placeres, sus recompensas… y siéntelas hundiéndose
en ti, como una lluvia cálida cayendo en suelo sediento.
|