¿Por qué? La verdad de cualquier cosa es un mosaico compuesto por muchas baldozas, muchas partes.
Una parte de la verdad de las cosas es que son sólidas y duraderas, como El Capitán en Yosemite [n. del t.: famosa roca de escalada en el Parque Nacional Yosemite, California, USA], o como el amor de un niño por su madre y su padre.
Otra parte de la verdad es que las cosas se dañan, se erosionan, se dispersan, o terminan -fundamentalmente, son frágiles. Hablando de El Capitán, conocí a alguien que cuando lo estaba escalando, justo después de haber puesto unos anclajes en una grieta horizontal, la plancha de granito sobre la cual estaba parado se desprendió de la roca cayendo como un panqueque de mil toneladas hasta el fondo del valle (él sobrevivió, aferrándose a los anclajes). El amor y otros sentimientos cambian a menudo en una familia. Los cuerpos se enferman, envejecen, y mueren. La leche se derrama, los vasos se quiebran, la gente te trata mal, y los buenos sentimientos se desvanecen. La propia sensación de clama o valía personal se perturba fácilmente. Las guerras comienzan y terminan mal.Los terremotos causan oleajes marinos que dañan reactores nucleares.
Una vida es como una casa de naipes, y un solo ventarrón - un despido del trabajo, una herida, un juicio errado, o un poco de mala suerte - puede echarla abajo. Tomando una perspectiva largo plazo, de aquí a varios billones, nuestro sol va a hincharse hasta ser una estrella roja gigante que consumirá Mercurio, Venus y la Tierra: El Gran Cañón, el Océano Pacífico, y todos los trabajos de la raza humana van a llegar a su fin... sumamente frágil.
A veces sobrestimamos la fragilidad de las cosas, como cuando no reconocemos las fuentes profundas de fortaleza en nosotros mismos y en los demás. Pero creo que estamos más inclinados a negar o minimizar la verdad de nuestra fragilidad: es atemorizante darte cuenta de cuán delicado y vulnerable es tu cuerpo, así como los hilos que te conectan a los otros -, o el equilibrio del clima y la ecología en nuestro planeta. Es atemorizante y es una cura de humildad al mismo tiempo - a nadie le gusta ninguna de las dos - enfrentar cuán fragil es en el fondo el cuerpo, cuan fácil es que una relación se deteriore, cuánto actuamos sin respetar nuestros límites, lo volátil del sistema financiero global, las fisuras profundas entre las naciones, o la intensidad impredecible de la madre naturaleza.
Pero si no reconocemos la fragilidad, perderemos la oportunidad de proteger y nutrir tantas cosas que importan, y estaremos crónicamente sorprendidos y alterados cuando las cosas inevitablemente se deterioren. necesitamos abrazar la fragilidad - verla claramente y tomarla entre nuestros brazos - para mantenernos enraizados en la verdad, pacíficamente establecidos en medio de todos los cambios y las despedidas, y plenos de recursos para proteger las cosas que valoramos.
¿Cómo?
Simplemente toma plena conciencia de la fragilidad - tanto la actual como la potencial. Nota cuántas cosas efectivamente se quiebran - hablando en un sentido amplio - y nota cuántas más podrían romperse y eventualmente lo van a hacer: "cosas" tales como objetos materiales (por ejemplo una taza, una camisa, una especie, un ecosistema, la corteza terrestre), relaciones, proyectos, acuerdos, estados mentales, vidas, sociedades.
Nota cualquier incomodidad al reconocer la fragilidad. Toma en cuenta las otras baldosas del mosaico - como la estabilidad, la resiliencia, y la reparación - que puedes utilizar para atravesar esta incomodidad. Aprecia el hecho de que es la fragilidad de las cosas lo que las hace realmente preciosas.
Ve la fragilidad de los otros, y sus dolores y pérdidas relacionadas a las cosas que se "han roto" o podrían romperse para ellos. Capta la delicadeza de sus sentimientos, la sensibilidad y vulnerabilidad en su sentido de valía personal o su bienestar. Deja que este saber sobre los demás - tanto de los que te son cercanos como de los que no, incluso de la gente con quien tienes dificultad - abre tu corazón hacia ellos. Sabiendo que la fragilidad de los demás naturalmente te alejará de ser duro o desconsiderado con ellos.
Observa la brevedad y delicadeza de tu propia vida, y la fragilidad de tus esperanzas y sueños: ¿Por qué esperar otro día para hacer todo lo que razonablemente puedes hacer para hacerlos realidad?
Considera en qué ámbitos eres innecesariamente frágil - quizá demasiado sensible a la crítica, demasiado vulnerable a los cambios de ánimo, demasiado enfermizo, demasiado endeudado, demasiado aislado en el trabajo (o en la vida en general), o demasiado corto de recursos en cualquier área significativa -y elabora un plan realista para mejorar esta situación. Por ejemplo, me he dado cuenta de que ando físicamente agotado y que realmente necesito priorizar el dormir más y mejor.
Haz lo que diga tu corazón sobre lo que vez de frágil en el mundo - ya sea ayudando a una persona mayor que viva cerca tuyo o a las víctimas de algún desastre al otro lado del océano.
Finalmente, haz las paces con lo inevitable: todas las cosas se desvanecen, de una u otra manera. Todo se triza. Así y todo, hay algo tan bello en este camino de verdad, como dice Leonard Cohen de modo mucho más elocuente que yo:
Toca las campanas que aun pueden sonar Olvida tu ofrenda perfecta Hay una trizadura en cada cosa Es así como entra la luz Es así como entra la luz
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